DE SOMBRA




La podía ver desde la ventana, observó que llevaba un canasto lleno de palomas, unas posadas sobre los bordes y otras dentro.
La niña tarareaba aquella canción tan antigua y a su paso los lirios se inclinaron.
A medida que avanzaba, el camino se hacía más elástico, se alargaba…
Y su sombra lo siguió.
Se estiró…se estiró tanto que se la llevó.