DESDE MI JARDÍN





Hacía mucho tiempo que la esperaba, todo el huerto estaba en un soplo de tristeza constante.
La violetas preguntaban:
-¿Cómo será ese momento?-
Los musgos mantuvieron su silencio hasta que olvidaron la voz.
Los guijarros se cansaron de tropezar unos con otros para evolucionar.
Los arroyos sollozaban y yo los oía en el hueco de las piedras.
Muchas veces las abejas callaron, agudizaban la atención…
La libélulas morían cada día sin perder la esperanza.
Hasta aquel amanecer en que se corrieron las brumas de la sombras. Entonces fui feliz y todo cambió, la vi llegar en su caballo, una vez más la belleza de la mujer llenó de sonido nuestras vidas.
¡El ser humano regresó! Ahora puedo relatar esta historia.

“PAN- DIOS DE LA NATURALEZA.”