ECOS EN SILENCIO





Ya no quería escuchar. Todos los gritos se entrechocaban en su mente hasta lograr dejarla aturdida.
Conservó una jauría de años en su espalda, cargó cansancios y aguantó el vacío, ese que únicamente conoce el miedo.
Giraba en su propia jaula de plata, giraba…y giró hasta que vio salir el sol una mañana.
Fue la única, la primea vez que se miró en el espejo de una lágrima.
Cuando se fue, el aun dormía.