UNA MUJER


DIA DE LA MUJER 2009

Ella no usaba ropa elegante y no conocía las joyas. El trabajo le humedecía la frente, se perfumaba de horas silvestres y el sol salpicaba sus cabellos.
Cuando meditaba tocaba a los ángeles y guardaba el secreto.
Se estremecía cuando su esposo la miraba. Se amaron y un sueño creció durante nueve lunas.
Ella amaba a su hijo y su hijo al Padre, ese que está en los espacios profundos de cada hombre y mujer.
Cuando el niño creció dijo en voz alta:
“Amaos los unos a los otros.”