ESTRIDENCIAS ESCONDIDAS

Se había sentado sobre la pirca, venía cansado de estar todo el día intentando transportar el agua desde la vertiente hasta el rancho que ya era casi una realidad.
El sol se ponía y todo estaba dispuesto para el descanso en las sombras.
El había decidido mudarse, vivir sólo y tranquilo en medio de la montaña.
-¡Me cansé del mundo¡- Dijo cuando dejó atrás la ciudad.
Los pájaros callaron, el viento se detuvo y allí comenzó.
¡El tremendo alarido del silencio!